Como el cáncer de mama -o su tratamiento- afecta en muchas ocasiones los ganglios axilares, el brazo correspondiente suele resentirse, perdiendo cierta movilidad. Cuando la herida que queda tras la operación quirúrgica haya cicatrizado, será oportuno emprender alguna clase de fisioterapia para que la extremidad se recupere.

El brazo, además, puede quedar afectado de la circulación, sobre todo linfática. Lo más importante es prevenir este trastorno con ejercicios de drenaje linfático o medicación, según su intensidad.

También hay que evitar heridas por pequeñas que sean (de manicura, arañazos...), que puedan dar origen a una infección.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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